Porque no merece la pena perder el alma por nadie

Conocí a Dorian Grey* hará ya unos años, este no era su nombre real pero por razones que no les conciernen no deseo develar su identidad. Era la mano derecha de Gatsby**, también nombre ficticio, lo que le confería un gran poder y era guapo, a la manera clásica, lo que a mí no me seducía pero si objetivamente guapo. La gente le admiraba, le temía, le envidiaba, le alagaba, le criticaba… pero yo a medida que más sabía de él, más pena me daba.

Siempre solo o con Gatsby, de la ceca a La Meca, teléfono por la mañana, por la tarde y por la noche, comidas breves para no perder el tiempo y siempre siendo el blanco de todas las miradas, ya fueran lascivas, asesinas o de esas con cierta inquina. Además, como su posición lo requería, impoluto, peinado con raya al lado, camisa planchada, bien afeitado y cuerpo musculado, en su justa medida. Ni mujer ni varón se le conocía, tampoco amigos o al menos compañeros de juerga, ni siquiera una mascota. Estaba completamente solo.

Gatsby era un hombre de los que se había hecho así mismo a base de trabajo, contactos y por supuesto de pasar por encima de quien hiciera falta, era un triunfador, innegable pero ser favorecido por él implicaba venderle tu alma. Y eso había hecho Dorian Grey. La sombra de Gatsby se alargaba de tal manera que todo tu mundo quedaba en penumbra bajo su dominio.

Como ya he dicho, Gatsby pisoteaba todo lo que era necesario para que su marcha continuase su camino y eso mismo empezó a hacer con Dorian Grey. Cada vez le exigía más, más en todo, el pobre Dorian Grey comenzó a flaquear aunque debido a su pundonor, conseguía finalmente el objetivo planteado por Gatsby. Sin embargo esa belleza, esa altanería, esa prestancia que tenía, brillaba ahora por su ausencia y eso no gustaba a Gatsby.

En los últimos años de su vida, Dorian Grey era una sombra de lo que fue. Gatsby le había más o menos dado la patada y él desesperado, luchaba por conseguir de nuevo sus favores. Como no, empezó a beber, al principio de forma casual pero llegó a ser un gran problema, tal llegaría a ser el problema, que acabaría con su vida..

Desconozco si esto ocurrió o no pero cuentan las malas lenguas que en su lecho de muerte, Dorian Grey rogó a Gatsby por su alma, que se apiadara de él y se la devolviese por  todos esos años a su servicio. Gatsby se rió y se fue, llevándose consigo por supuesto el alma que ya no recuperaría Dorian Grey.

*Nombre del personaje principal de la novela de Oscar Wilde “El retrato de Dorian Grey”

**Nombre del personaje principal de la novela de Francis Scott Fitzgerald “El Gran Gatsby”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s