Veritas y Aequitas

Hace tiempo en Algún Lugar vivían dos hermanos, Veritas y Aequitas. Habían crecido sin figura materna ni paterna pero los principios de equidad y verdad les habían acompañado a lo largo de su vida. Tan férreos eran esos principios para los hermanos que, bueno, no nos adelantemos, empezaremos la historia como debe ser, por el principio.

Algún Lugar, aunque sin serlo, podía haber sido Sodoma y Gomorra ya que estaba habitado en su gran mayoría por gentuza de la peor calaña. Los habitantes de Algún Lugar mentían cual bellacos, robaban a manos llenas, se aprovechaban de aquellos seres en inferioridad de condiciones, se envidiaban, deseaban el mal a sus semejantes, en fin, lo mejor de la verbena.

Veritas y Aequitas bajo sus tan queridos principios, intentaban luchar con todas sus fuerzas contra las aberraciones que se cometían pero sin grandes éxitos. El que más o el que menos de Algún Lugar era culpable, por lo que lo de lanzar la piedra, complicado, otros tenían miedo de las posibles represalias de aquellos más poderosos y los de más allá, oye, convencidos de que no había nada reprochable en su comportamiento. Esto desanimaba profundamente a los hermanos, porque a pesar del gran tesón con que acometían la injusticia, gilipollas no eran y la parte práctica que tenían, aunque poca, les decía que por mucho que intentaran convencer de que la verdad y la equidad haría libres a los hombres, nada cambiaría.

Sin embargo estos raptus prácticos no duraban mucho y Veritas y Aequitas erre que erre, que si no se intenta cambiar, nada cambiará, obvio sí, pero jodido que te pasas de lograr.

Los pobres hermanos no eran muy valorados en Algún Lugar, de hecho eran más bien considerados despojos humanos con ínfulas mesiánicas. Nada más lejos de la realidad, de verdad, ellos pretendían que cada hombre y mujer, mujer y hombre disfrutara de sus derechos y acatara sus obligaciones sin joder al prójimo. Pero aunque de cajón, los poderosos no estaban dispuestos a tolerar que sus súbditos se rebelaran y las cosas como son, también mucho súbdito se revolcaba y vendería a su padre por dos duros para despertar las simpatías de los poderosos.

Veritas y Aequitas comenzaban a desesperarse, difícil era de digerir que hubiera gente mala como la quina pero que la gente medianamente normal no hiciera nada al respecto, les superaba. Hartos ya hasta límites insospechados se presentaron un día ante dos de aquellos poderosos, si empezaban a cortar la cabeza de las víboras igual acababan con el problema de raíz pero la cosa no funcionó, cuando Veritas y Aequitas cogieron sus espadas y decapitaron a los poderosos firmaron su sentencia de muerte. Al igual que las serpientes de Medusa, la cabeza de los poderosos volvió a crecer y estos como no, avisaron a las autoridades, las cuales apresaron a los hermanos. Fueron juzgados y condenados por intento de magnicidio y aunque recurrieron, pues ya ves tú lo que es cortar una cabeza si luego sale otra vez, finalmente les enviaron al corredor de la muerte.

Actualmente Veritas y Aequitas esperan su hora.

Aequitas ha perdido un poco la olla aunque yo intento que la cosa no vaya a más, sé que la incertidumbre es dura pero llegado el momento seremos libres. Les puedo asegurar señores y señoras mías que esta historia es cierta, ¿cómo lo sé? Porque el que se la cuenta no es sino el otro hermano, Veritas.

PD. La incertidumbre no es dura es una grandísima putada, joder, cada vez que el cabrón del carcelero pasa por delante de mi celda creo que ha llegado mi hora y el corazón se me contrae pero luego pasa de largo y un gran alivio me invade sin embargo esto no es vida, no sé, algún día de estos, algún día de estos le corto la puta cabeza al cabrón del carcelero y que me peguen un tiro entre ceja y ceja.

PD2. No tengo espada, porras, tendré que hacerme un apaño con lo que tengo estilo Mcgyver.

PD3. Creo que estoy peor que Aequitas

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2 pensamientos en “Veritas y Aequitas

  1. bosque baobab

    Je je je. Me he divertido mucho con tu cuento. Muy real… como la vida misma…
    Pero como bien dices esto es un cuento: la verdad y la equidad no existe. O mejor dicho, quieren que sea un cuento; que no exista. Es la historia de la humanidad. El ser humano ( por desgracia ) es así y nunca cambiará. Lo único que me preocupa, entre tanto, es que en este camino matemos a nuestra madre ( Tierra ) y a todos los seres que la habitan. Seres humanos somos muchos; tal vez demasiados. Y cada vez más: el 1900 eramos 1000 millones, en 2000 fuimos 6000. Piensa ,por un momento, en la progresión exponencial del hombre:

    Desde el Homo sapiens hasta el año 1900: 1000 millones de humanos
    Desde el 1900 hasta el 2000: 6000 millones

    en 100 años el hombre ha multiplicado por 6 su población; 6 veces lo que se tardo 40000 años en hacerse.

    El ser humano es lo más parecido a un virus. No sé si ya terminal.

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    1. elcuadernodeclara Autor de la entrada

      Muchas gracias! Y lamentablemente tienes la razón pero eso ya lo decía Hobbes, el hombre es un lobo para el hombre. Y lo de la tierra pues como dirían “los poderosos”, meros daños colaterales… En fin que se puede esperar de tanto bárbaro suelto

      Responder

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