AMELIA. Ciclo: “San Valentín debe morir”

Los días se habían sucedido tristes, grises, largos, deprimentes. No había atisbo de luz al final del túnel, este seguía, y seguía, y seguía. Carecía de otra alternativa, acabaría de una vez por todas.

Muchos meses, años incluso, de una patética existencia. Dolor y sufrimiento se habían adueñado de Amelia y hasta el momento, pero aquello tenía fecha de caducidad. Habían sido muchas las vueltas dadas pero nunca había reunido el valor suficiente, si es qué de valor se puede hablar en estos casos, no lo sé, para llevarlo a cabo. Sin embargo, la noche anterior, viendo un documental sobre la vida de Marilyn Monroe, lo tuvo claro.

Se despertó por la mañana temprano, desayuno frugal, una ducha rápida, los vaqueros, el jersey y botas y lista para empezar con su plan.

1º DROGUERÍA. Rimmel. Pintalabios Rouge Dior. Perfume caro (posiblemente Chanel)

2º PELUQUERÍA. Tinte platino. Moldeado suave. Manicura y pedicura (rojo)

3º JOYERÍA. Un diamante (pequeño. no da presupuesto)

4º SUPER. Fresas y Moët Chandon (abundante)

5º FARMACIA. Orfidal (2)

6º SPA. Masaje completo 1H

7º COMIDA. Crema de bogavante, pato silvestre al perfume de naranja y biscuit glacé de Praliné

De repente, bueno, de repente no, tras cumplir estrictamente con la lista, Amelia veía el mundo de otro color, pero no por el hecho de tener un colgante con un diminuto diamante en talla pera, ni por estar radiante con su nuevo peinado, ni siquiera por el fastuoso festín con el que se había obsequiado a sí misma. Ahora ella tenía un objetivo, un objetivo que cumpliría esta noche a la perfección.

Solo quedaban dos cosas por hacer, la carta y llevar el vestido que utilizaría para la gran ocasión, pues tenía una pequeña mancha de tomate de hace fácil cinco o seis años, cuando Amelia aún sonreía, a una de esas lavanderías de hágalo usted mismo.

La carta era harto complicada. Qué poner, a quién dirigirla, dónde dejarla, le importaría a alguien… todas esas cuestiones fluctuaban en la cabeza de Amelia sin que esta encontrara ninguna respuesta. Decidió dejar el tema de la despedida para más tarde y dirigirse ahora a la lavandería.

Ya estaba anocheciendo y en la lavandería solo había un hombre, muy guapo por cierto, encima de una lavadora, fumándose un cigarro y con una botella de suavizante en la mano. There is a light and it never goes out de los Smiths sonaba de fondo y quizás, ese final inminente al estilo de los años dorados de Hollywood que Amelia tenía previsto, hicieron que a esta se le antojase un polvo antes de convertirse en ello. Se acercó al hombre muy guapo y con maneras sugerentes le pidió ayuda con el programa de la lavadora. El hombre muy guapo no se inmutó, Amelia se acercó más y volvió a solicitar su favor, con la lavadora, de momento. El hombre muy guapo, impertérrito, fumando y con el suavizante en la mano. Todo ese efecto vigorizante que había tenido la planificación de su final estaba desapareciendo. Se sentía de nuevo ridícula, fea, patética, estúpida… y sin darse cuenta empezó a llorar.

-Jezabel. Jezabel. Jezabeeeel.- (Cri, cri, cri, cri)

-Jezabeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeel.-

Este muchacho es tonto, es tonto pero de remate. – ¿Se puede saber qué te pasa?-

-Esta pobre mujer está llorando como una magdalena ¿y yo tengo que quedarme aquí sentado? Además, me va a terminar dando un pa’llá con tanto cigarrillo y sigo sin comprender por qué demonios llevo una botella de suavizante en la mano.-

-No pienses, no pienses. Ya lo hemos hablado, quién es la escritora aquí, yo, ¿verdad?, pues tu quédate ahí quieto, es el clímax de la obra, se respira tensión, latente está la tragedia, dolor, angustia. Todo excelso, ¡excelso!-

Amelia había dejado de llorar y miraba atónita cómo de repente, la lavandería se había convertido en un estudio y el hombre muy guapo, que seguía fumando y con el suavizante en la mano, estaba delante de una mujer gorda, con gafas, sentada en un escritorio detrás de un portátil rosa parloteando de clímax, desesperaciones y tragedias.

-¿Qué… qué está pasando aquí? Yo… esto… eh… estaba en una lavandería y…- Balbuceaba Amelia.

-No te preocupes querida. No pasa nada, pequeños problemillas con uno de los personajes que en seguida resuelvo. Hombre muy guapo, volvemos al momento en el que ella se pone a llorar porque tú no le haces caso, ¿me has entendido?- Respondía la señora gorda con gafas tras el portátil rosa, también conocida como Jezabel Moixet.

-¿Pero de qué estás hablando? Yo estaba en una lavandería… esta noche yo… esta noche yo tengo que…- Preguntaba y balbuceaba Amelia.

-Tranquila querida. Ahora mismo vuelves a la lavandería, te desesperas hasta tal punto que te mesas los cabellos y cumples con lo de esta noche, aunque de una forma algo más truculenta tenía pensado, por el nuevo rechazo y esas cosas. Debe quedar patente ese dolor arraigado en todo tu ser. Vas a ser mi protagonista y triunfarás en el mundo entero y luego… luego una película, el festival de Sundance, el de Cannes… Debemos ponernos ya a pensar quién podría encarnar tu papel, Sienna, Keira… Aiss lo que mola el sufrir…-

-Para el carro chata. Me gusta lo de ser tu protagonista pero lo de sufrir, no sé yo. Chica es que, qué mierda de vida llevo, ¿no? Lo del suicidio me gusta pero si seguimos con el plan inicial, nada de tirarme de un puente o arrojarme a un tren. En mi casa, vestida de punta en blanco y puesta hasta arriba de champán y ansiolíticos. Y nada del rechazo, un buen polvo, entre tierno y animal, no hay discusión posible.-

-No lo veo, es todo muy light. Yo quiero desesperación en estado puro.-

-La gente, una parte importante al menos, no quiere tus dramones lacrimógenos, bastante tiene con lo que tiene, algo de humor negro no viene mal. Admito mi suicidio siempre y cuando sea elegante y con gracia, vamos, el plan inicial a lo Marilyn Monroe. Pero incluso… podría no morir, en el último instante, el hombre guapo viene y me rescata de las garras del sufrimiento y las pastillas que estoy a punto de tomarme para pasar a mejor vida.-

-Un poco ñoño, ¿no?, aunque eso me dejaría la posibilidad de un segunda parte. Después él te abandona, tú caes en las drogas, contraes el sida… incluso una tercera, ahora están muy de moda las trilogías. Empiezo a visualizarlo y tras ello un éxito rotundo Amelia, nos vamos a forrar.

-Que perra te ha entrado con el sufrimiento pero bueno, lo de la trilogía me gusta.-

-Pues vamos Amelia querida, que vamos a triunfar. Vamos a darle una vuelta al texto y a ir preparando el segundo volumen y de paso nos tomamos una cervecita, ¿los personajes literarios bebéis cerveza?-

-Jezabel, ¿yo que hago?- Dice el hombre guapo que sorprendentemente sigue con el pitillo y el suavizante en la mano.

-Tú sigue fumando hijo, sigue fumando…-

Fin!!

————————————————————————————————————————————–

Coloquio

Hace su Aparición Alfredo Jichos para iniciar el coloquio, pero solo ve al hombre de la limpieza.

-Perdone, ¿y el público?-

-Se han ido hace rato-

-¿Y eso?-

-Creo que decían que se esperaban algo relacionado con el relato negro-

-Joder, más negro que esto… negro como mi conciencia. Bueno… ¿le hace una cerveza?-

-Por qué no, dejo la escoba y nos vamos.-

* Sigue pudiendo contener trazas de Muchachada Nui. Y gracias a cierto comentario, de cierto bloguero, sobre ciertos personajes que cobran vida.

Anuncios

12 pensamientos en “AMELIA. Ciclo: “San Valentín debe morir”

    1. elcuadernodeclara Autor de la entrada

      Jajajajaja. Me gusta esa mezcolanza del yo, el súper yo y la teoría del caos psicosomático. Me alegra que te haya gustado y es imprescindible hablar con tus personajes para llegar a pactos para que luego no hagan de las suyas 😝

      Responder
  1. bosque baobab

    Juas juas. Me ha encantado. También me han dicho Amelia, la gorda Moixet, Alfredo Jicko y el Mimosín-man que les ha encantado participar en tu cuento. Aunque Mimosín-man quiere que dejes claro si al final hay polvo o no porque de tanto esperar en la lavadora con la centrifugadora y tal. Tiene el culo como el pitorro de un globo. Y claro si al final no hay polvo…pues se va. Y te busques a otro jeje.

    De verdad. Me ha encantado. Lleno de humor negro y de giros. Eres muy grande.

    Responder
    1. elcuadernodeclara Autor de la entrada

      Dile de mi parte a mimosin-man que aguante lo que sea necesario, estamos todavía dilucidando los pormenores del polvo en cuestión. Ya sabes que ahora lo erotico se ha puesto muy de moda y ahí hay otro filón para la trilogía…. jajajajaja

      Muchísimas gracias como siempre, tus palabras siempre son música para mis oídos vanidosos 😜

      Un abrazo!

      Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s