El nombramiento

Les voy a contar una historia que tuvo lugar hace ya algunos años. Por aquel entonces la que suscribe esta crónica trabajaba como autónoma en “El jardín del encantado, encantador descanso”, suena a lupanar, no lo niego, pero nada más lejos de la realidad, se lo puedo asegurar. El Jardín era un jardín como tal, bueno, más que un jardín, era un inmenso parque en medio de Ciudad Capital donde niños, abuelos, maridos en bicicleta, parejas de tortolitos, turistas, perros, ardillas, tortugas y todo lo que se les pueda ocurrir, disfrutaban al aire libre sin que nadie les tocara los cojones.

Como iba diciendo, yo era autónoma o mejor dicho, una bohemia sin un lugar donde caerme muerta que malvivía vendiendo sus creaciones de origami, o lo que es lo mismo, papiroflexia, pero con un aire mucho más exótico, en un tenderete al lado del gran lago. Sí, El Jardín también disponía de un lago donde tengo entendido, veraneaba Nessy, pues la pesca de carpas patudas con tres ojos era trending topic en aquella época.

Autónomos éramos muchos, lo reconozco, autónomos o alérgicos al trabajo por cuenta ajena pero ese no es el caso. Mi historia se centra en Fernanda Garrote, empleada, con contrato laboral vaya, de la mayor multinacional gestiona-parques del mundo mundial o al menos eso es lo que aseguraban. La muchacha en cuestión había empezado como papelera y poco a poco había ido escalando peldaños a base de poner mucho el culo y arrollar a unos, más bien muchos, cuantos. De hecho, cuando yo la conocí era ya supervisora de la valla que rodeaba el parque pero saltaba a la vista, que no era puesto suficiente para su enorme y mórbido ego. Fernanda Garrote quería más, mucho más.

Su atención tras conocerla se centraba en el puesto como responsable adjunto de la gestión de El Jardín del encantado, encantador descanso, que recaía en Paco Alcaparra, un buen hombre que tuvo la mala pata de cruzarse en el camino de Fernanda Garrote. Un añito duró el pobre desde que le enfiló, que lástima. Jamás vi persona más tenaz e hija de puta, todo sea dicho de paso, que Fernanda Garrote. Le hizo la cama de un modo atroz, a la cara todo era sumisión, buenas palabras, revolcones en el fango, de los otros no pues la Garrote no estaba de muy buen ver que digamos, para darle luego el hachazo comiéndole la oreja con malas artes al director German De la Rosa, que tendría como consecuencia la degradación de Alcaparra a sustrato universal.

Se pueden imaginar cómo se puso Garrote, henchida de gozo y satisfacción pero afortunadamente la cosa no le iba a resultar tan sencilla, pues Germancito De la Rosa no era moco de pavo. German había nacido en el seno de una familia muy pero que muy humilde en Ciudad Independiente lo que provocó, que siendo un chaval de catorce años se ganara la vida como trilero en las Ramplas. Y eso señores, da muchas tablas. Con su arte de encantador de serpientes fue medrando poco a poco hasta conseguir llegar a su puesto actual y con miras a heredar la multinacional gestiona-parques.

Los años que acontecieron tras el defenestre de Paco Alcaparra y la obsesión de Fernanda Garrote por ser nombrada oficialmente directora adjunta no tuvieron precio. La muy gilipollas hizo el pino con las orejas, llegaba a las cuatro y treinta y siete de la mañana y se iba a las doce de la noche, lo mismo me llamaba la atención cuando me fumaba un peta, que organizaba el desfile diario de patos. Le daba igual, todo lo hacía con tal de contentar a De la Rosa, pero este muy ladino, no quería ni pagar, es lo que tienen algunos Ciudadanos Independientes, ni le terminaba de convencer como directora, pues como encantador de serpientes que era, gustaba de curvas sinuosas y no bloques de hormigón armado.

Yo estaba convencida de que Fernanda Garrote en algún momento se daría cuenta de que estaba siendo vilmente toreada y desistiría de su empeño pero… craso error y quién era yo para mencionarlo. Siguió y siguió y siguió hasta que como un pez que tuve a los doce años reventó, literalmente.  Como lo oyen, un buen día, tras contar los ladrillos del muro, imagino que por si alguien se había llevado alguno, dar cuerda a las ardillas, colocar las flores, limpiar los cristales de la Mansión de Cristal, que viene a ser limpiarse la Mansión entera, perseguir a los autónomos sin licencia, lustrar las sandalias a De la Rosa, preparar las paellas de los chiringuitos y no sé cuántas cosas más, pues ya he dicho que ella todo lo abarcaba, explotó, esparciendo sangre, entrañas y ponzoña por doquier.

En media hora no quedaba ni rastro, Germán De la Rosa a través del megáfono “pasillo siete por favor, acudan a limpiar el pasillo siete” se deshizo de un plumazo de Fernanda Garrote. Sus restos fueron depositados en una bolsa de basura industrial y la capilla ardiente se dispuso en la Casa de bestias pardas. Todo el parque; empleados, autónomos, fauna, flora y algún que otro curioso presentaron los debidos respetos a la propia recién fallecida y se le dio sepultura acto seguido en la Jacintera del parque, último detalle de De la Rosa a tan afanosa trabajadora.

Pero para Germán la pérdida de Garrote fue una auténtica liberación, sí, la tía curraría de lo lindo pero era un coñazo supino a la par que gorda y fea. El puesto estaba pensado para otra persona desde hacía mucho tiempo, concretamente para Adriana Gibello, pronunciado Llibeeloo aunque de Cuenca de toda la vida, una espectacular rubia de metro ochenta, con mediadas de infarto y que además no era subnormal profunda. Y con Fernanda fuera del mapa, ya no había obstáculo posible para hacer el nombramiento.

Todo se dispuso un viernes muy caluroso de julio en la Mansión de Cristal, muy apropiado para los brotes de pimientos y tomates pero poco para los trabajadores, pues como no podía ser de otra forma en Ciudad Capital, hacía un calor de mil demonios. La idea era hacer un pequeño homenaje a la recién pérdida, esto es, a Fernanda Garrote, luego el típico agradecimiento a la plantilla y finalmente el gran nombramiento de Adriana. El in memorian quedó fetén, mucha anécdota divertida, fotos emotivas y el clamor del público. El “sois la polla” a los trabadores se pueden imaginar, todos dispuestos a dar la vida por De la Rosa pero hete aquí que llegó el momento del nombramiento y…

Un fulano montado en un caballo blanco salió de vete tú a saber dónde pero luego otro en un jaco así como bermellón, un tercero en un corcel negro y el último, debía ser el novato, en un poni amarillo. No daba la sensación de ser una aparición muy amistosa pues todos ellos blandían espadas, a excepción del último que traía un cuchillo de postre en la boca. Peste, muerte, no sé qué del trigo y el vino escuchaba o creía hacerlo. Yo ojiplática, no sabía si aquello estaba sucediendo realmente o es que esta vez el Caniche se había pasado con la mierda que me había dado. Pronto descubrí que no, que no se había pasado ya que los acontecimientos se tornaron cada vez más extraños y todos estábamos siendo conscientes de ellos. Un pequeño terremoto, estrellas impactando contra el suelo, el propio cielo desvaneciéndose, por los calores supongo, la luna tiñéndose de morado, ¿morado?…

Supuse era el fin, así que eché mano del resto del porro que tenía en la mano, pues hacía un rato había dejado de fumar creyendo que la cosa me estaba afectando demasiado, y me encomendé a cualquier ser superior que hubiera al otro lado. Ni fin ni hostias, el numerito lo había montado la Garrote que apareció tras los bigardos a caballo hecha una auténtica furia. Parece ser que estando esta en el Limbo para ganar puntos y entrar en el Paraíso, se enteró que su idolatrado De la Rosa iba hacer responsable adjunta a Adriana y por supuesto, no lo iba a permitir de ningún modo. Así que echando por tierra cualquier posibilidad de enmendarse y llevar una divina eternidad, utilizó el set “apocalipsis de emergencia” para boicotear el nombramiento y de paso, llevarse a De la Rosa por medio.

Pero De la Rosa como ya hemos dicho no era moco de pavo, con todo su aplomo se acercó a Fernanda, le dio las siempre recurrentes palmaditas en la espalda y le aseguró su nombramiento cuando el pereciese, ya que la cosa ahora estaba un poco complicada por la incompatibilidad de planos vitales y esas cosas. Como no podía ser de otra forma Garrote perdió las bragas y en escasos minutos los macizos desaparecieron, las estrellas se recolocaron, el cielo tras un poco de agua con azúcar volvió a su ser y la luna recuperó su color original.

Fernanda Garrote saltaba de alegría saludando a unos y otros cuando el suelo se abrió, un brazo gigante así como flambeado apareció y con un tirón de orejas a esta la enterró. El suelo se cerró y de Garrote nunca más se supo. Sin embargo, dicen, sobre todo parejas jóvenes, que si sobre las 4:37 AM te acercas a la Jancintera, puedes escuchar un leve rechinar de dientes y algo así como quiero mi tiesto, mi tuerto, mi puesto….

Fin!!

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9 pensamientos en “El nombramiento

      1. elcuadernodeclara Autor de la entrada

        Oh my god😁😁

        Dile a Frida que por favor le diga a Oscar, que he estado guerreando con Fernandas Garrotes, Tarugas Soimastontaquepichote, Grassos y Magros pero que la semana que viene está hecho, nuevas letras, prometido.

        Ahora sintiéndolo mucho mensajero querido, te dejo, el flanco derecho ha sufrido bajas…. Mierda Pilgrim, coge el fusil que nos están breando… Pum, pum, pum….

        Lo dicho…. Fiuuuuuu, crashhh, joder, lo que decía, la semana que viene…. Bang, bang, bang…Prometido! Díselo a… Cragff, díselo a Frida para que se lo diga a Oscar, y ahora al ataqueeeeee

        *una que esta muy mal😂😂😂

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